dimarts, 27 de desembre de 2011

Sueldo y medio

Hemos comenzado la semana con una noticia que nos ha hecho sonreir: a una profesora madrileña se le han reconocido 90 días de permiso de lactacia para sus trillizos. Aquí están los detalles de esta noticia en teinteresa.es y en el Telediario de Pepa Bueno de anoche, a partir del minuto 39:05.


La cosa está muy clara: según el Estatuto del Empleado Público, se tiene derecho a un permiso por lactancia de un mes de duración tras el parto de un único hijo. Por tanto (y tras una sencillísima operación matemática) si se tienen tres hijos en un mismo parto, ese permiso se triplicaría y se tendría derecho a tres meses de permiso. ¿Está claro? No, para la Consejería de Educación de aquella comunidad, ya que en su calculadora 3 (hijos) x 1 (mes) dan como resultado 46 días y no 90.


La afectada, que había dado a luz en 2008, reclamó su derecho y ha conseguido que el juicio le sea favorable, por lo que nos alegramos y sonreimos. Enhorabuena porque se ha hecho justicia. Pero, llegada a este punto y no tan sonriente, me hago varias preguntas:


1ª: ¿El daño ha sido restaurado? Un/a niño/a necesita a su madre durante su infancia, sobretodo en los primeros meses de su vida. A pesar de que la lactancia materna no interrumpida es una opción fabulosa y que a título personal le recomiendo a esta mujer, nadie puede poner en duda la importancia de la lactancia materna en los primeros meses del recién nacido. Es entonces cuando es fundamental que la madre esté cerca de sus hijas/os, es entonces cuando este tipo de permisos tienen su importancia.


Todo esto sin entrar en otras cuestiones que se deben complicar bastante cuando se trata de trillizos: de tipo doméstico y logístico, recuperación posparto con tres bebés que atender, trama emocional que resolver, relaciones con el entorno y un largo etcétera. El permiso laboral es necesario en esos momentos, cuando se ha de acostumbrar una a esos cambios tan inmensos en la vida familiar.


2ª: ¿Dicha Consejería habrá calculado igual de bien los permisos de otras mujeres? Me entristece pensar que las administraciones se dedican a racanear horas de trabajo de madres en perjuicio de sus hijos, nuestra futura población activa. Y además de esta manera, de tapadillo, "bueno, pues si no reclaman, y no están informadas, nos quedamos con uno de los meses de sus gemelos en nombre de la productividad y listo". Se trata de un derecho adquirido, oiga, y no un favor que haya que suplicar.





imagen de www.breastfeeding-art.com
: Por último, parece que el juez ha resuelto sustituir el permiso (ya que la afectada no lo puede disfrutar) por "una indemnización equivalente a la remuneración de un mes y medio de trabajo". ¿Ese es el precio del tiempo perdido con sus hijos? Por lo visto un sueldo y medio de esta señora corresponde a miles de caricias ausentes, millones de gotas de leche riquísima no eyectada, cientos de palabras de amor maternal no pronunciadas con sus correspondientes sonrisas desdentadas por respuesta, horas de calor humano perdidas, minutos de vínculo no creado...

Señor juez, le felicito por reconocer la injusticia, pero es imposible ponerle precio a la maternidad porque el dinero no está a su altura.

diumenge, 18 de desembre de 2011

Donación de Sangre en Castalla. 28/12/2011


Hola a tod@s!
Desde la asociación de donantes de sangre nos piden colaboración para convocar a personas dispuestas a colaborar en un tema tan solidario como es la donación de sangre.

Será el próximo miércoles, 28 de diciembre de 2011. de 17 a 21horas. en la Casa de Cultura de Castalla.


Deciros a las madres lactantes, que se puede donar sangre pasados dos meses después del destete.

No dudéis en animar a cualquier familiar y amigo a que acuda a esta cita solidaria.

muchas gracias y feliz Navidad!!

dissabte, 17 de desembre de 2011

Inhibición farmacológica de la lactancia


Publicado por Patricia López Izquierdo (en gallego) en Bico de Leite.

Hay ciertas situaciones en las que tomar pastillas para cortar la leche resulta una buena opción, como puede ser cuando una mujer hace unas horas que ha tenido a su bebé y no desea iniciar la lactancia materna.
En este caso, la cabergolina, que es el fármaco más ampliamente utilizado hoy en día para este propósito, causa una marcada reducción en el nivel de prolactina en la sangre , en la mayoría de los casos (aunque no siempre) impidiendo así el aumento de la producción de leche.

Sin embargo, es necesario señalar que:
Este medicamento no está exento de riesgos, y con frecuencia causa efectos secundarios como mareos, vómitos, dolor de cabeza e hipotensión. Estos efectos son generalmente atribuidos al post-parto inmediato y se confunde con el estado “normal”, sin serlo.

Toda mujer debe estar bien informada de los posibles riesgos de tomar este medicamento, a priori y durante el tiempo que lo esté tomando. Así como del peligro para la salud que significa suprimir la lactancia, a corto y largo plazo, para ella y su bebé.

Desafortunadamente, hay muchas otras circunstancias en las que se prescribe este medicamento a las madres, con el fin de suprimir la lactancia natural, aunque el éxito es dudoso.

Hay que tener en cuenta que una vez transcurridas las primeras semanas después del nacimiento, los niveles de prolactina, naturalmente, vuelven a la normalidad. La producción de leche estará regulada entonces por la succión del bebé y por el vaciamiento de la mama.
En ese momento la cabergolina tendrá por tanto poco o ningún efecto sobre la función de la glándula mamaria, y en la lactancia en sí. Las píldoras no tendrán el efecto deseado de “cortar la leche” (aunque puede tener otros efectos secundarios, y casi siempre en algún grado disminuirá la producción).
Con demasiada frecuencia vemos madres con ingurgitación y dolor, por la simple acumulación de leche después de tomar las píldoras que se supone que “eliminan la leche”.

Situaciones que se producen a menudo:
- Mastitis: en estos casos es especialmente peligroso el destete o dejar de extraer leche. Es necesario seguir extrayendo la leche materna durante el proceso de curación, evitando la formación de abscesos. Este tipo de medicación ha de ser especialmente evitada en caso de mastitis.

- Destete brusco: simplemente cuando la mujer expresa su deseo de dejar de amamantar “aquí y ahora” por mil y una razones, justificadas o no, se suele prescribir cabergolina con la idea de que la producción de leche desaparece inmediatamente sin mayor complicación… Entonces, viendo a las madres con los pechos hinchados y riesgo de mastitis por ingurgitación, junto con posibles efectos secundarios, el profesional que ha prescrito el medicamento, además de la madre, se suelen sentir desorientados con lo que pasó contrario a sus expectativas.

Con el tiempo, en estos casos la leche acaba por desaparecer, pero al igual que lo haría sin la succión y estimulación en días o semanas,y sin tomar el medicamento.
Hay que recordar que destetar es un proceso que siempre debería hacerse gradualmente. No se necesita ningún medicamento y, sobre todo, es una decisión que la madre ha de tomar libremente después de haber sido debidamente informada de todas las opciones posibles y las consecuencias de puede tener su decisión para ella y su bebé.

Patricia López Izquierdo, en Bico de Leite.
IBCLC (Consultora de Lactancia Certificada)

.http://asociacionsina.org/2011/12/10/inhibicion-farmacologica-de-la-lactancia/#more-13145
http://bicodeleite.blogspot.com/2011/11/inhibicion-farmacoloxica-da-lactancia.html

dimarts, 13 de desembre de 2011

Taller de Padres


Os ofrecemos este interesante taller de padres que se realizará de forma quincenal.


dilluns, 12 de desembre de 2011

Parir tumbada NO!!

Queremos reproducir este artículo del Dr. Carlos Burgo, ginecólogo argentino, que nos ha parecido interesantísimo y creemos que vale la pena incluir en toda su extensión.

Litotomía en el parto, una práctica cuestionable

:: Dr. Carlos Burgo ::
Médico ginecólogo-obstetra

Si tenemos que resumir la historia de la obstetricia en algunos pocos hitos hemos de resaltar por un lado la aparición de los instrumentos que se usan en la atención y por otro destacar el cambio de posición para parir que le fue impuesto a la mujer en los albores de la obstetricia científica.

La utilización de esta práctica es una decisión que define un modelo de atención, que desvía su mirada hacia la consagración de la mujer como “objeto” del trabajo médico. Esta posición es la que define todo el carácter del vínculo asistencial: una mujer acostada en decúbito dorsal con sus muslos y piernas flexionados y sostenidos por encima de ella, atados, y declarando su inmovilidad.

Ya desde el antiguo Egipto nos llegan los testimonios grabados de las mujeres arrodilladas sobre piedras o ladrillos sagrados, o bien acuclilladas, como antecedentes de las sillas paridoras que se usaron por centurias desde el mundo grecorromano hasta avanzados los siglos XVII y XVIII. Aquí se produce la aparición en la escena del parto de un nuevo representante social; el médico, en la habitación y en la intimidad, portando en sus manos los primeros instrumentos y con un naciente discurso científico y deshumanizante, desplazando a la comadrona y al padre.

Al imponer la posición acostada, el médico diseña la facilitación de su tarea. Puede dar órdenes que serán obedecidas. Pierde importancia el mundo afectivo de la mujer. Ya no está ella buscando distintas posiciones según sus necesidades, no puede hacerse sostener por una amiga, por su pareja, alentada y protegida. Acostada, expuesta y vulnerable, ya no será el médico quien se inclina a sus pies para recibir al niño.

Han transcurrido muchos años desde aquellos acontecimientos, que han sido marcados por la evolución del conocimiento y la resolución de numerosas dificultades que atentaron contra la salud de la madre y del niño en el momento del parto y del nacimiento. Pero poco se ha prestado atención al estilo imperante de atención obstétrica y al abuso de prácticas que muchas veces por su uso inadecuado, producen problemas y un claro perjuicio para los requerimientos de satisfacción que un buen número de mujeres reclaman para esta experiencia vital de su existencia.

La inmensa mayoría de los obstetras insisten hoy en día en la imposición de la litotomía como posición excluyente de la madre para parir, sin ninguna reflexión sobre lo que vive y siente cada mujer, y obligando al niño por nacer, en el recorrido por el canal del parto y su curvatura, que nazca hacia arriba. Como se asevera en numerosos libros de la especialidad y muchos obstetras sostienen en su práctica diaria, la litotomía es la posición más satisfactoria, la mejor, porque la mujer acostada con sus piernas colgadas está en la posición ideal que favorece, para quien la atiende, resolver cualquier complicación, efectuar (por rutina) intervenciones obstétricas (monitoreo fetal continuo) y conservar pautas de esterilidad.

¿Pero quién considera la situación de la mujer? ¿Se le pregunta si es mejor y más satisfactoria para ella?

La biología no ha previsto que la mujer durante su trabajo de parto permanezca acostada. Puede moverse y cambiar de posición las veces que lo necesite y quiera. Esta movilidad de ninguna manera compromete el bienestar fetal. Esta es la condición de la inmensa mayoría de las mujeres, que usando los códigos médicos, se encuentran en situación de bajo riesgo.

La utilidad de sostener esta posición para la mayoría de las mujeres se expresa por ejemplo en la utilización casi sistemática del control electrónico de los latidos fetales con la presencia de los cinturones ceñidos a su cuerpo y obligándola a estar acostada.

Es decir que la “posición” de la madre es un procedimiento médico, una intervención médica; que responde a criterios precisos de organización, sujetos a la ideología vigente.

La posición acostada de espaldas es la peor posición que pueda concebirse para el trabajo de parto y el parto. Entre los problemas enumerados desde el punto de vista fisiológico se destacan los siguientes:

a) la compresión de los gruesos vasos sanguíneos dorsales interfiere con la circulación y disminuye la presión sanguínea con la consiguiente disminución de la oxigenación fetal. La actividad contráctil uterina tiende a ser más débil y menos frecuente, y la necesidad de pujar se torna más dificultosa debido al esfuerzo mayor al no estar favorecida por la fuerza de la gravedad. El descenso más lento incrementa el uso del fórceps.

b) El cóccix es comprimido contra la cama de parto, que lo fuerza hacia delante, estrechando la salida pélvica, con la mayor dificultad y alargamiento de la expulsión.

c) La compresión nerviosa, por la presión ejercida sobre las piernas colgadas en los estribos.

d) La ausencia de una efectiva y sostenida presión por parte de la cabeza fetal sobre el periné, no permite una eficaz y pausada distensión del mismo, con la consecuencia de una necesidad compulsiva de realizar una episiotomía que sería innecesaria.

e) El carácter de procedimiento de intervención de la posición de litotomía se completa con anestesias peridurales e infusiones de oxitocina rutinarias que agregan dificultades inherentes a esos procedimientos

f) Estas consideraciones biológicas y fisiológicas, son aún insuficientes para entender la más vasta repercusión sobre la vida afectiva y emocional de cada mujer, que atraviesa la experiencia del parto y el nacimiento de su hijo, y el impacto que tienen estos aspectos íntimamente ligados a su sexualidad.

El parto es un acontecimiento complejo en el cual intervienen múltiples variables que no pueden interpretarse desde un único discurso médico, sino que debe contemplar y complementarse desde las perspectivas antropológica, psicológica y social.

Es un acontecimiento cargado de emotividad, una escena cargada de simbolismos y de prejuicios, cuando no de ansiedad y angustia, en donde se entrecruzan, la sexualidad, la vida y la muerte; por lo tanto compromete a una diversidad de asistentes profesionales. Estamos frente a un evento biopsicosocial por excelencia.

Pero la medicina aplica un mecanismo de racionalización que reprime aquellos aspectos psicosociales y no biológicos, que no se sujetan al orden médico-social establecido. Así la medicalización del parto tiene en el control de la posición y la posesión corporal del sujeto-persona-mujer uno de sus paradigmas más claros.

No hay un solo estudio que se proponga la posibilidad de interrogar y relevar el grado de satisfacción que esta intervención médica determina en la mujer y que tenga en cuenta las reacciones emocionales de las mismas.

Este modelo de medicalización (transformación del hecho afectivo y social de parir y hacer nacer en un acto médico conducido y plagado de intervenciones), se sostiene y afirma en otros dos aspectos que caracterizan y ponen valla a la catarata emocional y física que irrumpe continuamente en la mujer durante su parto. Uno de ellos es la despersonalización de la parturienta transformada en un “objeto de trabajo”, un “campo de trabajo”, rendida en su condición de “paciente”, acostada inmóvil y obediente a las prescripciones del “personal”. En esta condición se somete al “torrente animal” de movimientos y sonidos que pulsan internamente por encontrar cauce en su cuerpo “amordazado”. La experiencia de desintegración y pérdida de control resulta intolerable e inmanejable. Un cuerpo-objeto despersonalizado es dócil a la exigencia médica.

El otro aspecto de enorme relieve es el que compete al atributo por excelencia de esta experiencia, que es el sexual. La des-sexualización en la negación de la carga sexual del parto, asimilándola a una operación médica “esterilizada”. Si afinamos la mirada, tenemos un objeto dentro de un objeto; el “objeto de trabajo” en el cuerpo de la mujer es su aparato genital.

Si reconocemos en el parto un acto sexualizado e íntimo, la participación que tengan otras personas o los profesionales en el mismo, deberá respetar ese momento, tomando en cuenta el lugar distinguido y protagónico que tiene la mujer en el escenario del mismo.

El conocimiento sexual del propio cuerpo le permite a cada mujer elegir en mejores condiciones, qué posición puede facilitarle el período expulsivo. La posición vertical, patrón de nuestros comportamientos sociales vinculares, permite a cada mujer estar en un plano de igualdad espacial frente a los otros asistentes con los que interactuará simétricamente.

diumenge, 11 de desembre de 2011

La maternidad cambia el cerebro de las mujeres y las hace más inteligentes

La maternidad cambia el cerebro de las mujeres y las hace más inteligentes

Durante el embarazo, el cerebro de la mujer es más plástico. (Corbis)


Cristina Silvente
09/12/2011 (06:00h)

Algunas mujeres se quejan de la falta de memoria y concentración al tener a su bebé y tiempo después del parto. Parece como si nos hubiésemos vuelto tontas al ser madres. Pero nada más lejos de la realidad.

Katherine Ellison, una periodista americana premiada con el Pulitzer, se preguntó hace ya algunos años si la maternidad nos hacía menos inteligentes, y el resultado de su investigación lo publicó en su estupendo libro El cerebro de mamá. Cómo la maternidad nos hace más inteligentes, en un inicio tituladoInteligencia Maternal. “Parece ser que el estigma de torpeza mental asociado a la maternidad es injusto y falso”, afirma la autora. De su libro trata el presente artículo.

Cerebro encogido

Algunos estudios demuestran que el cerebro de la madre se encoge literalmente durante el embarazo. Pero parece ser que este “encogimiento” ayuda a la reestructuración del mismo, pues aumentan considerablemente las conexiones neuronales en áreas como el hipocampo (centro dedicado a la memoria emocional). Todas aquellas estructuras que se dedicarán al comportamiento maternal, básicamente situadas en el sistema límbico (lo que algunos llaman cerebro medio), realizarán un cambio gigantesco: allá donde habían carreteras, ¡se construirán verdaderas autopistas! El cerebro de la madre se prepara para asumir la responsabilidad de garantizar la supervivencia del nuevo ser.

Hace poco, un grupo de investigadores asiáticos descubrió que las células del bebé en formación pasan al cerebro de la madre y lo regeneran. Este sorprendente descubrimiento abre un abanico de preguntas y posibilidades. En nuestro entorno, en la Universidad de Navarra, se publicaron hallazgos parecidos que daban a conocer una base biológica al vínculo materno-filial. Seguramente se necesitará más investigación para profundizar sobre estos mecanismos. Pero, de momento, si el cerebro se regenera de alguna forma, la madre no será menos inteligente.

Agudeza de sentidos

Los sentidos se agudizan con el fin de poder estar más atenta a los hijos e hijas. Por ejemplo, el sentido del olfato se hace más fino durante el embarazo y el parto, y en este momento se activan las estructuras cerebrales dedicadas al mismo. Esto parece ser debido a la hormona prolactina. Ocurre igual con la audición: las madres suelen reconocer el llanto de su bebé entre diferentes llantos. La capacidad visual también aumenta, a fin de preservar a su niño de los potenciales peligros. Aunque el sentido más importante es el del tacto. Las partes del córtex cerebral dedicadas al tacto se hallan cambiadas en la maternidad. Por ejemplo, en estudios con animales, la zona del cerebro dedicada al pecho doblaba su tamaño durante el tiempo de amamantamiento. Cuando una madre toca a un bebé y éste le toca a ella, recibe información muy sutil, pero muy poderosa, sobre cómo es su bebé, sobre qué siente y sobre cómo es su relación con él. Esto tiene un efecto a nivel cerebral.

Multitarea, mayor eficiencia

Las madres, al dar a luz, tienen que hacer frente a multitud de tareas nuevas y a la vez. Para asegurar la supervivencia del bebé, la progenitora tiene que priorizar, lo que conlleva a mayor eficiencia. Es habitual estar cocinando y hablando por teléfono, aprovechar mientras duerme el bebé para poner una lavadora, hacer las camas, la cocina y barrer. ¡Se aprovecha el tiempo al segundo! Todo esto, en una sociedad donde se exige mucho a las nuevas madres. Tener un hijo o hija pone a prueba la imaginación de los adultos: sacar recursos del fondo de la chistera, y de forma inmediata, porque no se puede dejar para otro momento más oportuno.

Las exigencias del día a día en la sociedad que estamos hace más ardua la tarea de ser padres en general. Así que las madres tienen que poner más a prueba su inteligencia.

Resistencia: reducir el estrés

A pesar de ello, hay buenas noticias. Las hormonas de la oxitocina y la prolactina, que se suelen segregar durante la crianza, especialmente durante la lactancia, ayudan a reducir el estrés. Así nos lo muestran las investigaciones en las que participa la investigadora sueca Kerstin Uvnas-Moberg. Durante el parto y la lactancia se activa un sistema antiestrés, la mujer está más protegida. Las neuronas que se encargan de la producción de oxitocina se reestructuran literalmente durante el parto y la lactancia. Según la autora, estos cambios pueden ser permanentes y facilitar el camino de cara a un próximo hijo o hija.

Motivación: la fuerza del amor

También gracias a la hormona prolactina, que funciona a nivel cerebral como neurotransmisor, las madres son más valientes. En las madres lactantes, por ejemplo, su nivel en sangre es hasta 8 veces superior al habitual. Como si la maternidad fuera un poderoso programa de afirmación personal. Las madres están dispuestas a pelear siempre a favor de sus hijos. Esta capacidad de lucha puede reflejarse en la existencia de asociaciones de madres en contra de muchas injusticias sociales. Las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina, son un ejemplo.

Inteligencia emocional

Si definimos “inteligencia emocional” como “la habilidad de observar los sentimientos y emociones propios y ajenos, distinguir entre ellos y usar esa información para orientar nuestros pensamientos y nuestros actos”, parece ser que ser madre la pone a prueba cada día. Tanto practicar y practicar, al final se aprende. Parece que el ser madre ayuda a la comprensión emocional de los otros.

Así es que, según la evidencia, el cerebro de la mujer se halla en uno de sus momentos más plásticos (es decir, momentos de más crecimiento neuronal y mayores conexiones entre neuronas), durante la maternidad. Nada más lejos de volverse tonta.

Seguramente, la mente de una madre no está para memorizar o acordarse de ciertos detalles que son superfluos en comparación con cuidar de su bebé, su cerebro está muy ocupado. Tiene un objetivo de mayor trascendencia: criar a un ser humano.

dimarts, 6 de desembre de 2011

Crianza Anticrisis

crianza anticrisis del bebé

Una de las medidas que más pueden ayudar económicamente a las familias cuando llega un bebé es la lactancia materna, colechar y adoptar un tipo de crianza corporal y natural. No es que deba ser esta la razón principal para decidirnos por dar el pecho o por llevar a nuestro hijo en brazos o dormir con él, pero sin duda la crianza anticrisis tiene también ventajas para afrontar la llegada de un bebé en estos tiempos.

Las familias invierten aproximadamente un cuarto de sus ingresos en sus hijos, pero tendríamos que analizar a fondo en lo que gastamos y si queremos mantener la calidad ahorrando, plantearnos otras opciones menos comerciales pero igualmente sanas.

Lactancia materna

La leche materna es gratis. La leche artificial viene a costar entre 12 y 20 euros el bote, lo que, al año, puede llegar a los 600 euros aproximadamente, o más, si incluímos biberones, tetinas, esterilizadores y calentadores.

Para dar el pecho no necesitamos nada, aunque en algunos casos será útil usar discos de lactancia o tener un extractor. Pero la leche es gratis, se produce en la cantidad justa en el momento preciso que el bebé la pide y no hay que preocuparse ni de esterilizarla, ni calentarla ni transportarla.

Si queremos invertir en algo sería en un libro como los del pediatra Carlos Gonzalez, aunque, normalmente, si tenemos internet podremos encontrar mucha información en las páginas especializadas o acudir a un grupo de apoyo antes de que nazca el niño para aprender lo que desconozcamos (que suele ser mucho).

Contando que los estudios indican que los niños amamantados enferman menos que los que reciben leche artificial y que ser amamantados incluso influye a medio y largo plazo en su salud, dar el pecho es una decisión que les proporcionará mejores defensas y nos ahorrará visitas al médico, compras en la farmacia y problemas en el trabajo.

Colecho

Comprar una cuna es bastante costoso, sobre todo si queremos una último modelo y nueva. Si nos decidimos a colechar la cuna nos va a sobrar, ocupa mucho sitio y no es indispensable, como demostramos los padres que nunca la hemos usado.

El último caso podemos pedir prestada una o comprarla en una tienda de segunda mano, pero, en principio, aplicando normas de colecho seguro vamos a poder disfrutar del descanso acompañados de nuestros hijos y beneficiarnos de sus ventajas, además de ahorrarnos una buena cantidad en cuna, colchón, sabanas, móviles para distraer al niño y protectores.

Transporte

Los cochecitos para bebé se han convertido en un elemento que parece casi indispensable y en elegirlo y comprarlo los padres gastan mucho dinero y energía. Para el recién nacido y el bebé no es un objeto que les haga falta, seguramente con un buen portabebé va a poder estar comodísimo, acompañarnos a todos sitios y dormir, incluso, mientras hacemos las tareas de la casa o paseamos.

Si sería indispensable comprar una silla para el coche y un portabebé, pero el gasto será mucho más reducido que si elegimos uno de esos complejos y caros carritos multiusos con todos los complementos a juego.

Higiene y alimentación

Respecto a los pañales, las familias que usan los lavables suelen indicar que, a la larga, el ahorro es considerable aunque la inversión inicial sea mayor, y otros, incluso, optan por no usar pañales de ninguna clase excepto por las noches, aprendiendo el método de la comunicación de la eliminación.

Si gastamos una media de 50 euros al mes en pañales desechables la cuenta pronto cuadrará a nuestro favor si hemos invertido en los lavables.

Además, podemos ahorrar mucho dinero si optamos por una alimentación natural y por usar los menos productos cosméticos posibles. Hacer los alimentos del bebé en vez de compar potitos,preparados de cereales industriales y leche artificial supone un gran ahorro sin que se vaya a resentir la nutrición del niño, sino todo lo contrario, pues nada hay más nutritivo que los alimentos naturales y poco procesados.

Arroz cocido, tapioca y sémola de maíz son unas magníficas maneras de darle los primeros cereales a los niños y, cuando incorporemos el gluten, podemos combinarlos con sopas de sémola de trigo, galletas caseras y pan.

Crianza anticrisis: lo natural es más barato y es sano

Aunque, como decía, el dinero no sea la razón de más peso para decidirnos por amamantar, colechar y usar un portabebé, sin duda son opciones que van a permitirnos ahorrar considerablemente cuando llega un bebé a casa y quizá, sobrellevar mejor la crisis o destinar ese dinero a cogernos una excedencia laboral o a vivir más tranquilos.

Fuente: Bebés y más | Diez consejos para dar una buena nutrición a los niños pese a la crisis, ¿Cómo hacer que los niños entiendan cuando hay problemas en la economía familiar?, Compras innecesarias,10 consejos para no arruinarnos con la llegada del bebé