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dijous, 5 de juliol del 2012

ESTUVIMOS EN EL IX CONGRESO FEDALMA (II)

Y llegó el sábado, 30 de Junio, segundo y último día de Congreso.

El día comenzó con comunicaciones libres, entre otras, las del hospital de Yecla, cuyas representantes mostraron el trabajo de fomento de la lactancia que están realizando hace unos años.


Detallaron las medidas que están tomando para lograr que los bebés (los niños en general) puedan estar acompañados por sus familias en todo o casi todo momento en la unidad neonatal. Ante una pregunta del publico la mesa habló sobre la atención respetuosa a la muerte perinatal, y lo mucho que queda por trabajar en ese campo.

Continuamos con la presentación de las Asociaciones de Lactancia de la zona, Lactando, Mamiteta y Mamaespuña, cuyas representantes hablaron desde el corazón pero con una charla llena de profesionalidad y compromiso.

Me impresionó la historia de Lactando, cuya socia fundadora abrió el grupo sola, colgando carteles por las farolas en los que había redactado un pequeño texto del tipo "mujer con varios hijos estaría interesada en formar un grupo de apoyo". Ahora es una asociación con más de 200 socias, repartidas por una zona amplia, por lo que se llevan a cabo nada menos que once reuniones mensuales. Tienen un programa estupendo de madrinas de lactancia y han nombrado a Carlos González, madrina de honor del grupo.

La presentación de Mamiteta estuvo llena de sentimiento, su presidenta se derrumbó cuando habló del origen del grupo, y de su fundadora, la matrona Margarita Luque. Este grupo me recordó mucho a Criant, ya que comenzó exclusivamente con la lactancia y poco a poco ha ido evolucionando, dedicando una de las dos horas que duran sus reuniones, a la crianza en general. Además aprovechan los propios conocimientos o profesiones de las socias para realizar talleres variados, como por ejemplo de bilingüismo o agricultura ecológica.

El último grupo que se presentó, Mamaespuña, dejó huella en el Congreso o al menos la dejó en mí, porque su presidenta habló con un cariño tremendo y una emoción especial de la labor que realizan. Como muestra, estas preciosas frases que nos ofreció con una enorme sonrisa:
"Sara (su hija) cada día me pide que aprenda más", "Siempre estamos intentando huir de nuestro lado animal" o "La madre es un flan de gelatina después de parir". Un maravilla haberlas conocido.

A continuación, tuvimos la mesa redonda "Apostando por el cambio social".


Comenzó hablando Carmen Sánchez, matrona que atiende partos en casa. Empezó diciendo que "sólo se puede elegir desde el conocimiento" y explicó un poco su trayectoria y los motivos que le llevan a trabajar también fuera del hospital. Me llamó la atención que asegurara que ella atendía nacimientos y no partos, ya que la atención debía centrarse siempre en el bebé como protagonista del proceso, y no en la madre, como se suele hacer.

Continuó Ricardo García de León, pediatra y creador de HQTQ (Hasta que tú quieras), una iniciativa que busca el apoyo a la madre que decide dar lactancia materna, de modo que sólo influya en esta decisión su propia voluntad y ningún otro agente externo.

Ángeles Carrasco arrancó aplausos entre el público cuando aseguró que "las matronas debían negarse a recibir maletitas de marcas comerciales" y habló de buenas prácticas en atención primaria.

Por último, Francisco Quiñonero, representante del teléfono 112, habló de las situaciones que se crean cuando reciben una llamada obstétrica de parto inminente sin tiempo de realizar traslado al hospital. La charla comenzó con el beneplácito de los asistentes, ya que empezó diciendo que los niños nacen solos, por lo que el acompañante de la mujer no tiene que hacer nada más que esperar a que eso ocurra. "Las consecuencias de un parto en casa son... ninguna".

Pero conforme iba hablando, su discurso fue dispersándose y mi perspectiva crítica, amplificándose. Describió las indicaciones que por teléfono suelen dar en estas ocasiones para atender la emergencia:

- primero intentan calmar al padre, que suele estar nervioso
- aconsejan crear un ambiente íntimo (hasta aquí todo bien)
- indican que quizá sea mejor que asista el parto una vecina (como si cualquier mujer valiera para acompañar a una mujer de parto y dando por hecho que a la parturienta ni se le pregunta)
- explican cómo extraer al bebé (¿no decía que nacían solos?)
- explican cómo limpiar las vías respiratorias (cuando ya está demostrado que esas prácticas no tienen ningún beneficio y sólo entorpecen el vínculo de la diada madre-bebé)
- por último y como colofón, explican cómo cortar el cordón, a ser posible con tijeras, pero si no se tuviera unas a mano, se puede realizar ¡con un cordón de zapato!

Aquí una gran mayoría del público asistente comenzó a removerse en sus butacas. Para empezar, es de sobra conocida la evidencia científica que a estas alturas ha demostrado el beneficiosísimo aporte de oxígeno y hierro que pasa a través del cordón umbilical con anterioridad al alumbramiento de la placenta. No hay ninguna prisa en cortarlo. Sin entrar en las papeletas para una infección que tiene el hacerlo con un cordón de zapato, pudiendo esperar a que lleguen los servicios sanitarios para realizar un corte aséptico. El turno de preguntas fue de lo más entretenido...

Y por fin llegó Michel Odent, acompañado de su inseparable y eficientísima intérprete Rosa Roca.


Brillante, siempre agudo, comenzó su conferencia de clausura del Congreso hablando de porcentajes de lactancia materna en Europa. Sólo el 25% de los bebés europeos es amamantado con leche humana, como él la llamó, a los 6 meses. Relacionó esta tasa con la fisiología del parto, su especialidad, ya que dos de las hormonas liberadas en los partos respetados intervienen en la producción de LM: las betaendorfinas, que provocan la producción de prolactina; y la oxitocina, gran protagonista del parto y responsable de la eyección de la leche.

En Irlanda, país con peor estadística de lactancia materna de toda Europa, son líderes en el uso de perfusiones de oxitocina sintética, cuyo uso se asocia a una disminución importante de la oxitocina natural.



Odent sentenció que el sistema oxitocínico humano se está debilitando. De hecho, dijo que ya se ha transformado y en cierta forma, atrofiado, por la falta de uso. En Holanda, al parecer, ha habido un incremento preocupante de traslados al hospital en partos que comenzaron en casa y según las estadísticas, las mujeres primíparas tardan en la actualidad dos horas y media más en la primera fase del parto que las mujeres de hace unos cuarenta años.

Las prácticas que han medicalizado el proceso fisiológico que es un parto, han provocado, con las profusiones de oxitocina sintética, que nuestro sistema natural de producción de oxitocina deje de funcionar, deje de ser útil. Cuando un sistema humano deja de usarse, se debilita. Por lo tanto, el homo sapiens se está transformando.

¿Cómo podemos adaptarnos a la nueva situación? Atendiendo las necesidades fisiológicas de las mujeres de parto. "El parto es un proceso involuntario", dijo Odent, controlado por el hipotálamo y la hipófisis. No se le puede ayudar, pero sí se inhibe en los hospitales, con situaciones que estimulan el neocórtex o que generan adrenalina. Frente a esto, lo que un parto necesita es PROTECCIÓN:

- Darle al silencio la importancia que se merece
- Procurar ausencia de luz
- Evitar que la mujer se sienta observada

Odent nos describió un escenario ideal para proteger el proceso involuntario del parto: una mujer dando a luz a oscuras y una matrona experimentada y silenciosa, sentada en una esquina, haciendo punto. Arrancó risas entre el público, que se fueron apaciguando según explicaba el porqué de esta situación ideal: La matrona está sentada y no de pie, para que la mujer no se sienta observada; experimentada y silenciosa, es percibida como una figura maternal protectora y le da seguridad.

¿Y lo de hacer punto? Pues al parecer hacer punto (o cualquier otra actividad de ese tipo, repetitiva) hace descender el nivel de adrenalina. A través del sistema de las neuronas espejo, se nos activa la zona cerebral que la persona que tenemos al lado está usando, por lo que es importante que la persona que asiste un parto tenga un nivel de adrenalina muy bajo y así contagie este estado a la mujer de parto.


Bueno, como veis, fue una conferencia entretenida y tremendamente interesante. ¡Queda tanto por aprender! Y Michel Odent es un gran maestro. Nos invitó a un congreso que tendrá lugar el año que viene en Honolulu, entre cuyas actividades destaca un taller de punto.

Broche personalizado realizado por las anfitrionas del evento, Lactancia Feliz

Y hasta aquí todo lo ocurrido en el IX Congreso de Fedalma en Águilas. El año que viene la cita será en Cataluña. Allí podremos escuchar a tantas otras mujeres sabias, a tantos otros hombres implicados, en definitiva, a tantas profesionales de las que seguir aprendiendo.

Sira Montiel

dimecres, 24 de febrer del 2010

de que manera la globalizacion está afectando al parto y al nacimiento

Probablemente la mayoría de vosotros sabéis que Estados Unidos ha sido el primer país en la historia que ha eliminado la profesión de comadrona. Siguiendo el liderazgo de Estados Unidos, Canadá fue el segundo país, haciendo de la mayor parte del continente de América del Norte un territorio ilegal para el ejercicio de la profesión de comadrona. Sólo la barrera lingüística y las profundas diferencias culturales entre Estados Unidos y México protegió a las «parteras» mejicanas de este fenómeno. La aniquilación de la matronería fue un experimento social de carácter masivo que, durante un largo período, causó para las mujeres la pérdida de una fuente de conocimiento sobre las capacidades de sus propios cuerpos. Generaciones sucesivas de mujeres norteamericanas no creían que podían dar a luz sin fórceps, analgésicos, hospitales, doctores y episiotomías. Por otra parte, ya nadie creía que la leche materna fuera buena, ya que muy pocos médicos sabían algo sobre la lactancia materna. Siguiendo los consejos de sus médicos, las mujeres muy obedientes, alimentaron a sus hijos con leche de vaca, creyendo que esta alimentación produciría niños más sanos que los niños alimentados con su propia leche. Todos estos cambios radicales sucedieron en el mismo período en que las mujeres norteamericanas obtenían por primera vez el derecho de voto. De hecho la matronería había sido ya destruida en EU y Canadá antes de que las feministas se dieran cuenta de cuán importante era una matronería fuerte y autónoma para proteger el conocimiento y la sabiduría de las mujeres en cuánto a su capacidad de parir y amamantar. Las feministas tenían en esa época muchas otras prioridades, por lo cual los temas ligados al nacimiento no emergieron durante un largo período. Durante la primera parte del siglo XX, fue difícil para las mujeres darse cuenta de que no eran los hospitales y los médicos los que hacían que un nacimiento fuera más seguro que 100 años antes. No tenían consciencia de que eran las mejores condiciones sanitarias, el agua potable, las mejores vías de comunicación y de accesibilidad, junto con la técnica de transfusión sanguínea las que contribuyeron a reducir constantemente las tasas de mortalidad materna entre 1936 y los años 1970 y no el hecho de que 99% de los nacimientos fueran hospitalarios. Cuando las mujeres comenzaron a entender esto, reaccionaron en contra de la deshumanización de los partos hospitalarios, quedándose en sus domicilios para dar a luz con amigas que escogían para oficiar de comadronas. Este fenómeno cogió por sorpresa al cuerpo médico. El movimiento de parto natural que comenzó en los años 60 demostró que las mujeres podían, mediante la organización y la acción directa resucitar una profesión que había sido despreciada y rechazada. Cuando mujeres norteamericanas -como fue mi caso-, descubrimos formas de aprender a ser comadronas, supimos que Europa y el resto del mundo no habían seguido el ejemplo de EU y que por el contrario, habían mantenido la profesión, y en el caso de los países más avanzados, habían formalizado la formación de comadronas. Quizás no puedan imaginar cuán excitante fue para nosotras, en EU, saber y darnos cuenta que la matronería había sobrevivido en todas partes. Comencé a entender que las comadronas en Europa no habían sobrevivido en todos los casos con su profesión intacta. Por «intacta» entiendo con el tipo de autonomía que nosotras por lo menos en nuestro pueblo, consideramos necesaria. Pero con una profesión legal y aparentemente floreciente en todos los países europeos, pensamos que los europeos estaban más adelantados que los americanos y que habían evitado la pérdida de los conocimientos acerca del parto que habían sufrido las mujeres en EU y Canadá. Esta pérdida del conocimiento que produjo un incremento tan importante de cesáreas y de partos instrumentados. Empecé a ser consciente de los efectos de la globalización en el nacimiento a través del mundo cuando leí acerca de cómo los grupos hospitalarios americanos compraban hospitales en cualquier país rico donde había hospitales para comprar. Este fenómeno me chocó y me preocupó, porque supone que estas empresas estaban lanzando sus tentáculos tan lejos como podían y -si la gente y los gobiernos se descuidaban-, las corporaciones americanas iban a influenciar la atención sanitaria en países que estaban actualmente brindando una mejor atención sanitaria que la que muchos ciudadanos americanos reciben. De la misma manera que la firma MacDonalds se expandió en el mundo como una enfermedad contagiosa, así el estilo «MacParto» de atención a la maternidad empezó a remplazar mejores y más saludables sistemas locales de atención materno-infantil. La característica clave del modelo «Macparto» es la utilización frecuente de drogas farmacéuticas y de tecnología médica que genera ingresos a ciertas empresas. Digámoslo claramente: un alto porcentaje de partos sanos, naturales en cualquier país es una mala noticia para estas empresas. Sin embargo, esto es bueno para la salud pública, y esto es lo que debemos subrayar a la población, a los ministros de salud y a los gobiernos de nuestros propios países. Las empresas no colocan a la salud pública entre sus prioridades. Nosotros lo sabemos cuando vemos el crecimiento incontrolado y la extensión de la biotecnología, de los alimentos y los medicamentos genéticamente modificados, la energía nuclear, los tratamientos hormonales substitutivos, la medicina de la fertilidad, la cirugía estética, impresionantes campañas de marketing para vender todo lo citado a gente que realmente no necesita de estos productos y servicios. Los beneficios son el único motor de estas empresas y debemos ser conscientes de ello. El sueño de las empresas en cada país del mundo sería que las mujeres planifiquen la fertilidad desde su más temprana edad tomando pastillas anticonceptivas hasta que estén listas para tener una familia, que programen sus partos por cesárea precoz, que aquellas que quieran parir por vía vaginal deban justificar su opción, que la depresión postparto que resulte sea tratada con drogas, que todos los bebés sean alimentados con alimentos especiales, que las mujeres tomen hormonas durante la menopausia y continúen tomando por el resto de sus días. Por todo ello, vale la pena estudiar lo que ocurrió en EU a principios del siglo XX, en un tiempo en el que las mujeres aprendieron a temer sus propios cuerpos. Cuando las mujeres respetan sus propios cuerpos y entienden como acceder a su química interna para facilitar el parto y la lactancia, las estrategias de marketing no funcionan. Es fácil difundir miedo a través de los medios de comunicación. Hollywood lo ha demostrado. Cuando analizamos el crecimiento de las tasas de cesáreas en la mayoría de los países europeos en las últimas dos décadas, debemos reconocer que las películas americanas y los programas de televisión tienen una gran responsabilidad en la difusión y el marketing de la tecnología en torno al parto y al nacimiento. Debemos ser muy creativos e inteligentes cuando ideamos estrategias para convencer a las mujeres de que sus cuerpos no son máquinas deficientes y que la manera más cara no es siempre la mejor manera. De lo contrario, el mundo de pesadilla que creamos nos destruirá a todos. Yo sugiero que hagamos el mundo para las generaciones futuras protegiendo el principio básico de las comadronas que creen que el cuerpo de las mujeres ha sido maravillosamente creado para realizar el acto de dar a luz y que enseñemos a las mujeres (y al público en general) cómo el parto institucional tiende a socavar la confianza de las mujeres en sus propias capacidades. Esta será una gran tarea, pero yo creo que es realizable.

Ina May Gaskin

Extraído de la web Casa de Naixements

dimarts, 15 de desembre del 2009

Cuento en verso, para niños y no tan niños: La princesa y el filósofo



"El primer derecho de todo ser humano debería ser poder nacer con dignidad. El primer derecho de toda mujer que se convierte en madre debería ser dar a luz con respeto y seguridad. Este cuento está dedicado a todas las madres y bebés que, desgraciadamente, no pueden disfrutar de estos derechos.

"¿Por qué comprarlo?
Porque todos los beneficios de su venta están destinados a la Maternidad del Bwaila Hospital de Lilongwe (Malawi).

Porque, a excepción de los gastos de imprenta, ni las autoras ni ninguna otra entidad reciben beneficio alguno del mismo. Porque la tasa de mortalidad materna de Malawi es una de las más altas del mundo (similar a la de Europa en la Edad Media) y cualquier contribución es útil y bienvenida.

Quien quiera un ejemplar, que envie un mail a criantcastalla@gmail.com, indicando nº de ejemplares que quiere, nombre dirección y teléfono para ponernos en contacto. Haremos el pedido el lunes 28 de diciembre.
SI QUIERES MÁS INFORMACIÓN HAZ CLICK AQUÍ

diumenge, 29 de novembre del 2009

Audiovisual sensibilizacion sobre gestación y nacimiento

Dar luz a una nueva vida sigue siendo un milagro y un momento de magnitud inconmensurable en la vida del ser humano y a pesar de ello, gran parte de la humanidad todavía ignora la trascendencia de este momento para el resto de nuestras vidas.

La calidad de nuestras experiencias vitales viene definida en gran parte por la calidad de nuestras primeras impresiones en el útero materno, por la huella emocional de nuestra madre en el período de gestación, por el instante mismo en el que atravesamos el umbral de la vida y llegamos a un nuevo mundo.

El nacimiento es el rito de paso más importante de nuestra vida, dejamos atrás un mundo seguro, acuoso, acogedor y caliente, donde el latir del corazón de nuestra madre nos garantiza la vida, jugamos y permanecemos atentos al sentir de nuestra madre y a nuestra relación con ella, somos un ser consciente, vivo y receptivo a todo lo que ocurre en el cuerpo que nos acoge y más allá de él, en el que será nuestro entorno.

El momento de nacer provoca un gran cambio en nuestro mundo conocido e impregna una huella de memorias que nos acompañarán el resto de nuestra vida: nuestro primer aliento, nuestra primera toma de contacto con el mundo aéreo, el primer abrazo de nuestra madre y nuestro vinculo con ella, el trato que recibimos al nacer, como somos tratados, como es el mundo que nos recibe, dejarán de forma inconsciente marcas invisibles que quedarán archivadas en nuestro ser y que definirán parte de nuestra personalidad.

Ser conscientes del milagro de la vida, es conocer y respetar la existencia de un ser vivo desde los primeros meses del período de gestación y actuar de forma responsable.

Este audiovisual quiere sensibilizar sobre la importancia de la creación del vinculo afectivo con el feto desde la vida intrauterina y la relevancia que tiene el momento del nacimiento en la vida de un ser humano y su trascendencia para el resto de su vida.

Desde esta iniciativa personal de un grupo de personas sensibilizadas con la gestación y el nacimiento, queremos invitar a todas aquellas personas e instituciones que deseen formar parte de este proyecto a que se unan a nosotros aportando experiencias, imágenes, recursos e información con el fin de que este audiovisual pueda llegar al mayor número de personas de habla hispana, tanto en España como en América Latina y podamos contribuir a la toma de conciencia sobre el momento más importante y trascendente de nuestra vida.

Más información y contacto:
María García
Teléfono: 678 81 38 27
Mai l: info@ojofotografico.com