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dimarts, 3 de juliol del 2012

ESTUVIMOS EN EL IX CONGRESO FEDALMA (I)

Así fue. Este año, igual que el anterior, Criant participó como asistente al IX Congreso de Fedalma (Federación de Asociaciones pro lactancia materna). El lema elegido fue "LA LACTANCIA MATERNA. Un compromiso social", en torno al cual giraron las conferencias, mesas redondas y comunicaciones de las que pudimos disfrutar en Águilas, sede del congreso este año.


Íbamos hacia allí el jueves pasado con muchísima ilusión y ganas de aprender, y efectivamente, volvimos el domingo con la sensación de haber recargado nuestras ideas, de habernos empapado de espíritu maternal, de saber que sin ninguna duda hay que seguir por aquí, apoyando y sosteniendo a las madres (y a los padres también).

Como creo que el conocimiento debe ser universal, me siento en la obligación (encantada, por cierto) de compartir lo que allí sucedió, para lo que haré un resumen en dos entradas. La de hoy corresponde con lo que pudimos ver el viernes, 29 de Junio, un día largo y denso, pero súper interesante, con multitud de ponentes y profesionales.

Empezamos la mañana con el doctor Longinos Aceituno, del hospital Huercal Overa, que habló de la disminución del porcentaje de mujeres que dan lactancia materna, en relación con la medicalización del parto.

Aquí vemos a Longinos con un gráfico que relaciona tasa de cesáreas y parálisis cerebral del bebé. Como se puede apreciar, el aumento de cesáreas no ha hecho disminuir este tipo de consecuencia trágica en el parto 


Corroboró lo que ya suponíamos: los partos se han estandarizado en los hospitales sin demostrar que las prácticas que se realizan de rutina sean eficaces. Se medicaliza en nombre de la seguridad de madres y bebés, cuando, según los estudios que nos fue mostrando, las causas principales de la disminución de la morbilidad y mortalidad en el parto están básicamente relacionadas con el contexto social de la mujer: nutrición, educación, higiene, disponer de antibióticos y transfusiones o planificación familiar.

En Estados Unidos, la mortalidad materna ha aumentado un 50% en los últimos años. Las dos principales causas son la obesidad (que puede conllevar diabetes, hipertensión, preeclampsia, etc) y el aumento desmedido de cesáreas, punto álgido de la tecnificación del parto.

Me encantó que hablara sin tapujos sobre las razones que hacen que los profesionales sanitarios no pongan en práctica la Guía de Práctica Clínica de Estrategia de Atención al Parto Normal, editada por el Ministerio: falta de conocimientos, resistencia al cambio, autoritarismo y falta de autocrítica.

Relación entre tipo de parto y analgesia con el establecimiento precoz de la lactancia

Como conclusión, dio un titular que resume varios estudios sobre la epidural: "Indirectamente la analgesia epidural influye negativamente en la lactancia materna"


Tras la pausa en la que pudimos disfrutar de las impresionantes vistas desde el hall del Palacio de Congresos, continuamos con la mesa redonda "Lactancia materna. Un compromiso social". Entre los participantes, Patricia López Izquierdo, IBCLC y vicepresidenta de FEDEGALMA, habló sobre el compromiso que adquirimos los grupos de lactancia como servicio público, que según sus propias palabras "normaliza lo normal", es decir, amamantar a nuestro hijos e hijas.


Jorge Díaz y Nieves Muñoz hablaron del trabajo de los sanitarios (en especial de las matronas) y denunciaron las pocas horas de formación en lactancia materna que reciben los estudiantes en las facultades.

Por último, Eva Darias, fundadora de la editorial Ob Stare, habló sobre el concurso FEDECATA de cuentos sobre lactancia materna, como una manera de reivindicar un derecho que debería ser obvio.

Antes de la comida Yolanda González habló de la autorregulación de los niños y nos dejó varias frases de cabecera.

Por ejemplo, que más que consentir, los padres que responden de manera sensible a las señales de sus hijos lo que hacen es "sentir-con". En cuanto a la lactancia materna, dijo que no era una opción sino una serie de derechos del bebé, como el derecho a la nutrición, el derecho al placer y el derecho a la mirada de la madre. Terminó su charla con una frase inspiradora: "La crianza es un arte".

Durante el descanso de mediodía, pudimos echar un vistazo a los carteles que habían expuesto en el hall con motivo del congreso. Os dejo algunos detalles, aunque todos merecían la pena, ya que revelaban información (desde mi punto de vista) muy actual sobre temas que preocupan a las familias de hoy en día y estudios que son en su mayoría desconocidos por los profesionales.

Tetanalgesia: ventajas para el bebé

Tetanalgesia: ventajas maternas y sanitarias


La tarde comenzó con la conferencia de Mª Jesús Ruiz García, autora de una tesis sobre la mal llamada "lactancia prolongada". Denunció que los sanitarios contradicen la evidencia científica y nos ofreció bellas imágenes de lactancia no interrumpida, entre otras:


Después llegó la que para mí fue la mesa redonda estrella del día: "Las barreras invisibles de la Lactancia Materna", con figuras del nombre de la psicóloga Cristina Silvente, que nos habló sobre los factores psicológicos y emocionales que intervienen en el éxito o fracaso de la lactancia, entre otros muchos, la fe en una misma, el estrés, la autoestima, lo capaz que se siente la madre, en conclusión, el autocuidado emocional.


 Mª Ángels Claramunt, una de las fundadoras del foro SUA, coautora de La Cuna Vacía, habló, con el tacto exquisito que la caracteriza, sobre la subida de leche que tienen las mujeres que han perdido a sus bebés, que "lloran lágrimas de leche". Denunció la desinformación desde la que lo viven, la falta de comunicación y respeto hacia la mujer. Puso como ejemplo la actitud de muchos sanitarios que dan medicación para cortar la leche sin informar sobre sus efectos o cuando ya han tenido la subida y casi siempre sin mediar consentimiento informado.

También nos dio a conocer los requisitos que establecen los bancos de leche (aunque no todos) entre los que se encuentra que la mujer donante debe estar amamantando ya a un bebé, lo cual descarta la leche de las mujeres que han perdido a sus hijos, que se encuentran pasando por dos duelos: el de su hijo perdido y el de su lactancia perdida.


La doctora e IBCLC Rocío Martín Gil Parra expuso los riesgos que los medicamentos estandarizados en los partos tienen para el establecimiento de la lactancia materna, por ejemplo, la oxitocina y las prostaglandinas que inhiben la producción de prolactina, hormona vital en la producción de leche materna.

Para terminar con las conferencias del día, pudimos escuchar a la profesora Carmen Alfaro Giner.


Nos habló desde la perspectiva antropológica de las nodrizas y los vestigios arqueológicos que se han recogido sobre la lactancia en la antigüedad.

También nos contó el origen y significado de Vía Láctea según la mitología griega, una historia que os recomiendo, es preciosa: El rey de los dioses, Zeus, le fue infiel a su mujer Era con una humana, que engendró a su hijo, Hércules. Para que Hércules pudiera ser inmortal, necesitaba la leche divina de Era, por lo que de noche, cuando ella dormía, Zeus le colocaba en el pecho a su hijo. Pero en mitad de la toma Era se despertó y echó furiosa a Hércules de la cama, saliendo un chorro de leche divina de su pecho, que fue a dar con el cielo, creando la Vía Láctea.

En cuanto a las comunicaciones libres, quiero recordar la intervención de Amamata, grupo de lactancia de Valencia que habló de las dificultades que se encuentran cuando cambia el profesional sanitario del Centro de Salud (la matrona) y que contó algunos detalles de su actividad, como por ejemplo, que siempre se sitúan en círculo en las reuniones, de manera que no se genera ningún tipo de jerarquía.


En el turno de preguntas, se generó un interesante debate con la directiva de Fedalma, respecto a las visitas que algunos grupos de lactancia hacen a las madres recientes en los hospitales y si ello sustituye el trabajo que debería hacer el personal sanitario. Se generó cierta polémica, también, cuando se criticó desde el micrófono del público, que los talleres se realizaran en los Centros de Salud, ya que podría perpetuarse la idea de maternidad-lactancia-patología. Fue un intercambio de ideas saludable.

Y eso es todo por hoy. En breve, el resumen del segundo día de Congreso, con el plato fuerte, Michel Odent.


Sira Montiel

divendres, 4 de desembre del 2009

después de la cesárea: Curando la herida emocional

Se estima que aproximadamente una de cada cinco o de cada cuatro mujeres españolas dan a luz por cesárea. En la mayoría de los casos la intervención se decide de manera urgente por problemas en el parto.

Esto conlleva que se puedan dar situaciones de verdadero estrés o incluso miedo por la vida de la madre o del niño. Por eso la recuperación es lenta y no sólo depende de los aspectos físicos.También hay que cuidar el lado psicológico.

Algunas madres aceptan bien la intervención y se recuperan sin problemas. Pero para otras mujeres el impacto puede llegar a ser muy fuerte, aunque raramente lo llegan a hablar porque se sienten culpables de no estar felices en el nacimiento de sus hijos.

Nunca imaginé que pudiera tener problemas para parir. Despues de 6 horas de parto dijeron que la vida del niño corría serio peligro. Pasé mucho miedo, incluso pensé que me iba a morir. Mi marido tuvo que esperar fuera. Nada más nacer se llevaron a mi hijo, apenas lo di unos segundos. Mientras me cosían me sentí tremendamente triste y sola, los profesionales apenas me dijeron unas palabras.

M.P.

Las circunstancias que rodean una cesárea pueden ser muy estresantes para la mujer y para su pareja. Toda situación de riesgo vital conlleva un estrés psicológico grave. A veces los profesionales de la salud no son conscientes del sufrimiento psicológico que estas situaciones pueden generar.

Muchas mujeres que han tenido una cesárea urgente cuentan cómo en las semanas o meses que han seguido al nacimiento han revivido los momentos del nacimiento en su cabeza como si de una película se tratara.

A menudo pueden experimentar además tristeza o rabia, pero puede ser que no exterioricen estos sentimientos ya que los que le rodean suponen que está feliz porque que ha sido madre. Empezar a exteriorizar estos sentimientos de tristeza es el primer paso hacia la recuperación. Por otra parte, si la mujer ya sabía que el niño iba a nacer por cesárea probablemente la intervención haya sido menos traumatizante.

Pensaba que sería el día más feliz de mi vida y fue uno de los peores. Cuando me llevaron a la habitación ni siquiera tenía ganas de ver a mi hija. Creo que soy una mala madre por no estar feliz a pesar de tener una niña preciosa.

M.C.

El tener que dar a luz por cesárea puede suponer una pérdida: el nacimiento soñado no ha sido como se pensaba. (esto también puede suceder cuando el parto, a pesar de ser vaginal, ha sido traumático).

Incluso cuando la cesárea ha permitido que el niño nazca sin problemas la madre puede estar triste por no haber tenido un parto natural. Esta tristeza no significa que no quiera al hijo cómo la que más.

Otro factor que puede incrementar la tristeza es la propia debilidad que la operación genera. Una cesárea es cirugía mayor abdominal y encima nada más salir de la anestesia hay que ocuparse de un recién nacido. Si encima se ha perdido mucha sangre en la intervención, y si en la clínica la madre no consigue descansar bien, la situación de agotamiento hace que todos los sentimientos de tristeza aumenten, pudiendo llegar a causar una clara depresión.

Me siento fracasada y frustrada por no haber parido. Por ridículo que parezca también pienso que he decepcionado a mi marido. Creo que la culpa fue mía por no haber hecho una buena preparación al parto.

El parto es mucho más que la llegada al mundo de un hijo. Es también un momento crucial en la vida de muchas mujeres. Desde que tenemos la primera regla se nos dice que así podremos tener hijos y el parirlos es algo innato en nosotras. El tener que parir por cesárea puede motivar que la mujer sienta que su cuerpo le ha fallado o incluso que es culpable de no haber cuidado bien al hijo que llevaba dentro.

Estos pensamientos pueden ser obsesivos: continuamente se le da vueltas al tema pensando qué se podía haber hecho para que las cosas fueran de otra forma. Una forma de aliviar estos sentimientos es hablar con los profesionales que atendieron el parto o incluso con otros médicos o matronas que pueden ayudar a entender mejor lo que sucedió.

Muchas veces el padre también se ha llevado un buen susto y puede estar preocupado por la recuperación de su mujer o por los futuros embarazos. O puede ser que no entienda la tristeza de su mujer si el niño está perfectamente. Compartir estos sentimientos en la intimidad permite aliviar los sentimientos de culpa y aceptar que ser padre o madre es en la realidad más complejo que en los sueños pero también mucho más enriquecedor.

Deseamos más hijos, pero yo me siento incapaz de volver a pasar por una experiencia así. Sólo de ver el hospital se me pone la carne de gallina. No sé si algún día superaré esta situación.

Hablar de todos los sentimientos que rodean una cesárea o un parto traumático facilita el ir curando la herida emocional.

Los motivos que generaron una primera cesárea no tienen porque repetirse. Con el tiempo, el apoyo de la pareja y con la información adecuada se puede poner la experiencia en perspectiva.

La lactancia y el ver crecer al hijo o hija son desde luego ayudas valiosísimas para superar el trauma. Aunque el siguiente embarazo puede estar marcado por el miedo a que se repita, el ir hablando del tema y el apoyo de la comadrona o el ginecólogo sirven para poder afrontar el nuevo nacimiento sin miedos. Si los profesionales no muestran este apoyo puede ser beneficioso el buscar una segunda opinión o incluso el cambio de equipo médico.

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Ayudan a superar la cesárea:

  • Descanso y tranquilidad. Cuando alguien está convaleciente de la operación no debería estar pendiente de recoger la casa para recibir a las visitas. Por eso puede ser aconsejable posponer las visitas hasta que el bebé ha cumplido un mes, por ejemplo, y dedicar todo el tiempo posible a descansar.
  • Hablar con los profesionales y preguntar todas las dudas concernientes a la operación. Incluso si la madre estuvo despierta durante la cesárea puede no recordar muchas de las cosas acontecidas. Si es difícil localizar al profesional que atendió el parto siempre se puede solicitar un informe detallado o una copia del historial médico.
  • Reconocer y aceptar los sentimientos de pérdida o de tristeza si están presentes. “Lo importante es que el niño está bien” es uno de los comentarios más repetidos tras una cesárea. Claro que sí, pero también es importante reconfortar a la madre y aceptar su frustración si ella la siente así.
  • Hablar con mujeres que han pasado por una experiencia similar produce un alivio importante. En internet existen foros para apoyar a mujeres que busquen apoyo para superar esta experiencia. http://www.elistas.net/lista/apoyocesáreas.
  • De cara a siguientes embarazos, saber que no tiene porque volver a suceder. Se estima que hasta un 80% de las mujeres que han tenido una cesárea pueden tener luego un parto vaginal. En Estados Unidos incluso hay mujeres que han parido después de dos o más cesáreas.

Los estudios demuestran que los centros donde más se respeta el parto natural tienen tasas más bajas de cesáreas sin que ello incremente los riesgos para la madre o el niño. Una buena información y preparación al parto son la mejor manera de evitar una cesárea innecesaria.

Si hay que volver a pasar por una cesárea se pueden pedir algunos cuidados que facilitan la recuperación física y psicológica. Solicitar que el padre esté en la intervención y pueda coger al bebé nada más nacer, que la madre esté informada en todo momento, o que se mantenga un clima de silencio durante la cesárea permite recuperar la sensación de respeto y cariño que debería rodear todo nacimiento.

Dra. Ibone Olza

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